Yo no digo nada que luego todo se sabe.

Archive for Noviembre, 2009

Sin drogas en el cuerpo que alteren mi consciencia, me encuentro de lleno con la mediocridad en todo su esplendor. Y no hablo de la mediocridad de los otros, hablo de la mía propia. Barcelona en plenas facultades mentales se me presenta difícil, porque me obliga a enfrentarme a mí misma. Porque funciona demasiado bien como espejo de mis miserias y mis carencias. Porque yo quisiera salvarme, y que nos salváramos todos, pero como dice mi último ex, uno ya hace mucho salvándose a sí mismo.

Supongo que soy yo, que vengo de lejos y proyecto mis luchas interiores en la geografía de esta ciudad, pero no está Barcelona, digamos, rara?

pornodramma
Esta tarde, en el Centre Cultural Octubre de Valencia, VideoArmsidea presentan su Porno Drama.

La fatal y lo fatal no son la misma cosa. Mi amigo Jesús me dijo una vez que las criaturas realmente fatales, las que realmente destruyen lo que tocan, son las que cambian a sabiendas un gran amor por uno pequeño, o por varias docenas de pequeños. Ese “a sabiendas”, pienso yo, es el punto de inflexión entre una cosa y la otra, siendo una “la fatal” y la otra, el resto de los mortales. Porque, en los cuatro primeros meses, todos los amores, o son grandes, o son calentón. Pero, en retrospectiva, todos los amores que no mueren de forma natural son grandes amores en potencia.

Lee el artículo al completo en La Petite Claudine.

Reflexiones de Marta sobre las relaciones, espléndida como siempre.
Pienso en el post que tengo pendiente sobre facebook, las relaciones sentimentales y los simulacros.

…y no dedica ocho horas al día a bucear por el facebook como un imbécil porque desde que se casó no deja de pensar en todas las mujeres con las que no lo hizo. Como si esto fuera un simulacro.

Fotografía de Ismael Llopis.

Fotografía de Ismael Llopis.

Buceando por las estadísticas de mi blog, me sorprendo por un número notable de visitas desde Mala Pecora.

Mala Pecora es el blog de Slavina, una pornógrafa nata que se retiró de la escena barcelonesa durante algún tiempo para parir, criar y amamantar a una pequeña y deliciosa criatura que debe medir ya metro y medio. Yo no sé nada de ninguna de las dos desde hace meses, porque Silvia me borró de su FaceBook antes del verano. De su FaceBook y de su vida, se entiende. Los motivos: le di plantón en Roma. Silvia comisariaba una sección del LadyFest Roma y yo estaba entre las invitadas.

¿Por qué no cogí ese avión? Hay muchos motivos, pero el primero y principal es que un par de días antes una amiga común con la que compartíamos viaje y festival tuvo un ataque psicótico del que yo fui objeto. He vivido cientos de ataques psicóticos en mi vida, mi madre era una mujer esquizofrénica, y sé lo que son, y sé que no quiero más, que ya tuve suficientes, y me da igual todo y todos pero nada puede justificar que yo sirva de carne de cañón otra vez.

Miserias. El caso es que Mala Pecora publica en su blog una entrada solicitando ayuda con el diseño de su plantilla, fascinante tema, por cierto. A cambio ofrece material pornográfico y postpornográfico, conocimientos de final cut, lindezas varias y el teléfono de María Llopis. ¿El teléfono de María Llopis?

Si esta persona fuera mi amiga hubiera pensado que se trataba de un chiste gracioso y me sentiría alagada. Pero esta persona me ha echado de su vida, sin ni siquiera hablar conmigo, así que debe de estar muuuy cabreada. ¿Es esto un insulto? ¿Un intento de acercamiento? Mi hermano dice que me está llamando guarra y punto, considerémoslo insulto o piropo, tengo mis dudas. En cualquier caso, me pregunto: ¿quién puede tener interés en tener mi número de teléfono?

Aunque la cuestión que realmente me preocupa es la del odio de las mujeres hacia mi persona. Necesito ambas manos para contar a las mujeres con las que he tenido una relación de amistad más o menos cercana y en la actualidad ni me saludan. Este verano me leyeron el árbol de mi Cábala y lo primero que me dijo mi pitonisa particular es que en mi vida habría mucha envidia por parte de las mujeres. Y que ello llevaría al odio. Es raro sentirse odiado. Es tan pasivo. Y tan culpable: ¿qué he hecho mal? Porque los motivos que la razón expone son confusos y nunca tienen mucho sentido. Miserias.

Ódienme, sean bienvenidas.

 

tags

 
© Corazón Underground Proudly Powered by WordPress. Theme Untitled I Designed by Ruby Entries (RSS) and Comments (RSS).