
Al final de la noche me acompañó al hôtel a tomar el ultimo. Sentados a las 3 de la mañana en el bar sin iluminación. Fuera se vislumbra los arboles de un parque del centro de Santiago de Chile. Subimos a mi habitación (la foto es la vista desde la ventana) y empezamos a hacer el amor. Mucho tiempo. Dormimos. Nos despertamos y seguimos. Me habia cogido un gripe del beso de un chico k intentó seducirme un par de dias antes y ahora el fiebre me estaba subiendo. Flotando en el sexo y el ligero fiebre. Me dijó en algun momento de nuestras largas conversaciones k estaba casada pero k era una relación abierta. Su telefono sonó mucho este dia pero no lo hizó caso. El dia pasó a ser la noche y seguimos allí. Por la mañana llamé a room service para pedir algo y no pudé conectar. Cuando sonó el telefono pensé que sera recepción pero era una voz masculina que me preguntó si estaba X.X. Sorprendido, le pregunté quien era y me dijó “Soy su marido”. Cubriendo el receptor con mi mano le dijé a X.X “Es tu marido”. Hablaron un momento, el la colgó y ella se quedó con migo. Eran dias preciosos.
Al volver a Espanya me llegó voces desde Valparaiso que la noticia ya estaba circulando por toda la comunidad artistica de Chile. Que velocidad ! Que deseo ! Que interés ! Hablaron mas, y mas rapidamente, que de mis intervenciones artisticas y charlas.
Siempre he sido cotilléo (aunque adquirí la affición por la prensa rosa mas tarde de la mano de un gran amor) , siempre me ha interesado la gente, pero este incidente me provocó un salto : empecé a vislumbrar en el cotilléo los contornos nebulosos de una nueva socialibilidad, una nueva politica, y me presté para explorarla.
Empecé a pensar en el cotilléo como la base de toda comunidad – su creación y mantenimiento. Que tiene que reclamar su grandeza – valores como la transparencia, el interes por los otros, el reconocimiento de las particularidades de cada uno – su humanidad. Al mismo tiempo la transparencia nos preserva del abuso – es el secreto que genera los peores horrores del mundo – y permite la identificación con el otro, el base mismo de la sociabilidad. Le Médisant par Bonté.
El cotilléo gusta y nos motiva a tod@s porque es la esencia de nuestra humanidad. Olvidamos de nuestra “reputación” , pobre y triste armadura (aunque, es importante de notar, eso depende mucho del genero y en que parte del mundo vives – a veces perder la reputación es perder tu vida, sufrir el carcel, el ostracismo y peor ..) y podemos empezar a vivir sin miedo, sin mentiras.
El cotilléo rompe nuestro aislamiento y abre al camino por cambios micropoliticos mucho mas reales y profundos que todos los volumenes de Das Kapital juntos.
Muerte a la propriedad emocional !
Larga vida a Corazon Underground !
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